Los cónyuges y los padres en un caso de derecho de familia pueden representarse a sí mismos en una demanda. Esto se conoce como "representación propia" o ser un "litigante por derecho propio". Un litigante por derecho propio puede presentar o iniciar demandas, contestar a las demandas que se presenten en su contra y presentar pruebas ante la corte.
Muchas personas pueden manejar sus propios casos si el caso es simple y "acordado". En un caso de custodia acordada, por ejemplo, los padres acuerdan la custodia de los hijos, el régimen de visitas y la manutención. En un divorcio acordado, los cónyuges acuerdan cómo dividir sus bienes y deudas.
Hay varias guías para este tipo de situaciones: