A diferencia del Capítulo 7, en el que se cancelan la mayoría de las deudas, el Capítulo 13 de quiebra exige que el deudor reembolse una parte o la totalidad de la deuda según un plan de reembolso. El proceso de reembolso puede durar de tres a cinco años. Para calificar, el deudor debe disponer de una fuente regular de ingresos que le permita pagar. Los ingresos incluyen salarios, jubilación, seguro social y beneficios por discapacidad.
En un Capítulo 13, se nombra a un fiduciario de quiebra para que investigue sus finanzas, se asegure de que su plan es justo, atienda las reclamaciones de sus acreedores y pague sus deudas de acuerdo con el plan. Sus pagos van al fiduciario, que retiene el 10 % en concepto de honorarios y envía el resto a sus acreedores. Al final del Capítulo 13 de quiebra, el saldo de las deudas no garantizadas (como las tarjetas de crédito) será liberado.