La mayoría de los contratos comerciales, incluso la mayoría de los contratos de alquiler, incluyen cláusulas de fuerza mayor. Esto siginifica que, si ocurre un hecho imprevisto que dificulta o imposibilita al propietario o al inquilino cumplir con lo que prometieron en el contrato de alquiler, no tienen que hacerlo.
En la mayoría de los casos, el inquilino debe pagar el alquiler incluso si se produce un hecho de fuerza mayor. Algunos contratos de alquiler incluyen lenguaje que estipula que el inquilino no puede usar hechos fortuitos o de fuerza mayor para excursarse de pagar el alquiler. Si el contrato de alquiler no emplea este lenguaje, el inquilino podría usar la cláusula de fuerza mayor para evitar pagar el alquiler.
En general, un hecho de fuerza mayor excusa tanto al propietario como al inquilino de las promesas que previeron en el contrato de alquiler, pero sólo en la medida que el hecho imprevisto dificulte o imposibilite cumplir con esas promesas. Hable con un abogado si tiene un contrato de alquiler y no está seguro de cómo funciona en una situación como esta. Vea si existen programas gubernamentales o de otras organizaciones que puedan ayudar con el pago del alquiler u otros costos.