La ley obliga al propietario a reparar las condiciones que afectan a la salud física y la seguridad de los inquilinos habituales. Estos podrían incluir:
- Cucarachas
- Ratas
- Fugas de aguas residuales,
- Goteras en el techo,
- Cableado eléctrico defectuoso, y
- Desgaste normal de la unidad (como moquetas o pisos rotos).
Los propietarios no están obligados a proporcionar guardias de seguridad.
Dependiendo de dónde viva, las leyes locales de vivienda pueden exigir a los propietarios mayores niveles de reparación. Las personas con discapacidad pueden tener derecho a reparaciones adicionales. Los propietarios también deben reparar los daños causados por emergencias como incendios, tormentas de granizo, huracanes e inundaciones. En estos casos, el propietario puede esperar a hacer las reparaciones hasta que la compañía de seguros pague el reclamo por daños materiales. Si su vivienda es inhabitable a causa de un incendio, por ejemplo, puede terminar el contrato de alquiler sin sanción si lo hace por escrito.