En general, no. La policía considera que este tipo de desacuerdos son de índole civil, y por ende la excede. Hay dificultades notables a la hora de cumplir las órdenes en el acto, y la policía no siempre interpreta con exactitud el vocabulario de una orden judicial, en especial si no está escrita de forma clara. La policía puede no considerarlo parte de su trabajo. Si nadie está en peligro o infringiendo la ley, que es su prioridad, pueden pensar que es mejor no involucrarse y dejar que el tribunal de familia resuelva la cuestión.