Primero, trate de trabajar directamente con el negocio. Lleve su problema al vendedor, al gerente o al representante de servicio al cliente de la empresa. La mayoría de los problemas se resuelven en este nivel.
Con un negocio legítimo, recuerde siempre que usted, el cliente, tiene influencia. La administración de la empresa valora la buena voluntad del cliente. Así que siempre comience comunicando su problema a la empresa.
Si un empleado no quiere o no puede abordar su problema, pida hablar con un gerente. Mantenga la calma y la educación. Piense que la empresa querrá ayudarlo. Exprese su problema de forma clara. Normalmente, la empresa le hará una oferta para solucionar el problema.
Trate de ser específico a la hora de expresar el problema. ¿El producto no es lo que esperaba? ¿El producto está defectuoso o roto? ¿El producto estaba incompleto o un servicio no se brindó en su totalidad?
Si la atención del gerente no lo satisface, considere si el negocio es una franquicia o una sucursal. Puede obtener resultados poniéndose en contacto con la sede central de la empresa. Trate de enviar una carta bien escrita donde explique el problema. Adjunte copias (¡no originales!) de recibos y de toda otra documentación para respaldar su caso.