Un examen por agresión sexual consta de dos partes: la recolección de pruebas forenses que se utilizarán en la investigación del caso penal y la atención médica para la evaluación y el tratamiento de las lesiones.
Durante la parte médica del examen, se identifican y tratan las lesiones y otros problemas de salud. Los resultados de las pruebas médicas estarán disponibles en la institución donde se realice el examen.
Durante la parte forense, se recopilan las pruebas, que se podrían usar en la investigación.
Dependiendo de la naturaleza de la agresión, durante la prueba puede recopilarse lo siguiente:
Muestras de cabello
Hisopos de zonas del cuerpo con posibles depósitos de ADN
Hisopos de las zonas de contacto genital
Hisopos o recortes de uñas
Elementos de desecho
Prendas de vestir
Durante el examen, es posible que se tomen fotografías de las lesiones en el cuerpo y en las zonas genitales.