No realizar ningún pago por la deuda. Si bien es posible que el cobrador no demande el pago de la deuda, usted aún le debe ese dinero. El cobrador puede seguir contactándolo para intentar cobrar a menos que le envíe una carta en la que le exija que termine con todo tipo de comunicación. No cumplir con el pago de una deuda podría dificultar o encarecer el acceso a un crédito, seguro y demás servicios, ya que el incumplimiento de pago puede reducir su puntuación crediticia.
Realice un pago parcial de la deuda. En algunos estados, si usted abona una parte de una deuda prescrita o incluso promete abonar el total, la deuda se “reactiva”. Esto implica que se restablece el reloj y se inicia un nuevo plazo de prescripción. Además, implica que el cobrador puede demandarlo por el pago total de la deuda y es posible que se incluya un interés y tarifas adicionales.
Salde la deuda. Aunque el cobrador no pueda demandarlo, puede tomar la decisión de saldar la deuda. Quizás pueda negociar un acuerdo. Algunos cobradores podrían estar dispuestos a aceptar un pago menor al total adeudado, ya sea a través de un pago único o de cuotas mínimas.