Mientras una mujer embarazada pueda realizar las funciones principales de su trabajo, despedirla o no contratarla porque está embarazada es ilegal. Es contra la ley rebajar su salario o descenderla a un puesto menor debido al embarazo. También es contra la ley retener los beneficios por embarazo porque una mujer no está casada. Todas son formas de discriminación por embarazo y todas son ilegales.
Las mujeres embarazadas están protegidas por la Ley de Discriminación por Embarazo. Dicha ley establece que las empresas con al menos 15 empleados deben tratar a las mujeres embarazadas de la misma manera que a otros postulantes de empleo o empleados con capacidades o limitaciones similares.
La Ley de Ausencia Familiar y Médica (FMLA) también protege el empleo de los trabajadores que trabajan en empresas con 50 empleados o más y que han trabajado para dicha empresa durante al menos 12 meses. Estas empresas deben permitir que los empleados tomen 12 semanas de permiso sin goce de sueldo por razones médicas, incluidos el embarazo y el parto. No perderá su empleo durante este período de 12 semanas.
Las leyes estatales también protegen los derechos de las mujeres embarazadas.
La ley de Texas prohíbe que las empresas con quince o más empleados discriminen a las empleadas embarazadas y establece la provisión de adaptaciones razonables para los empleados con discapacidades.
Las leyes de discapacidad pueden aplicarse a una empleada embarazada si manifiesta complicaciones en su embarazo que pueden convertirse en una discapacidad como la diabetes gestacional.
Además, los empleadores, tanto de condados como de municipios, en Texas deben hacer los esfuerzos que sean razonables para acomodar a las empleadas con limitaciones físicas parciales, producto de su embarazo. Esto puede incluir hacer una asignación de trabajo temporal dentro del rango de sus tareas.