A menudo, las personas utilizan las líneas de crédito como dinero disponible para lo que se les ocurre, sin leer la letra pequeña ni tener en cuenta las consecuencias. Las líneas de crédito pueden empezar siendo una ayuda, pero terminar siendo un dolor de cabeza. Pueden ser herramientas esenciales en caso de emergencias y brindar un mayor acceso para financiar grandes compras, pero los dolores de cabeza empiezan cuando los saldos son altos y la cantidad de dinero para pagarlos, por el contrario, es baja. Los pagos mínimos mantienen la cuenta al día, pero no significan un progreso real para eliminar la deuda.
Por ejemplo: imagine que su saldo es de $1,000, el pago mínimo es de $30 y los cargos de intereses por mes son de $25. El pago neto es de solamente $5, el cual podría llevarle años pagarlo en su totalidad.